La Mente Criminal

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Una técnica de investigación funciona con los pensamientos en vez de con evidencia física que se puede recoger y empaquetar.Los perfiles criminales inplican la valoración de lo que ha hecho el criminal, la motivación y la predicción de si lo hará otra vez.

 

 


 
Poniendo a Prueba el Cerebro
 
Existe una serie de pruebas psicométricas que están diseñadas para analizar el cerebro y determinar la capacidad mental. Las pruebas de Coeficiente Intelectual ayudan a los profesionales a evaluar la inteligencia del sospechoso y los procesos de pensamiento, mientras que las pruebas proyectivas ayudan a revelar los misterios de su personalidad. Estos exámenes permiten a los psiquiatras forenses sumergirse en las obsesiones del sujeto que pudieran tener alguna influencia en su comportamiento.

El más famoso es la prueba Rorschach, en la que el paciente describe una serie de manchas de tinta. Obviamente es imperativo que los psiquiatras forenses hagan un buen diagnóstico. Una diagnosis errónea puede poner en riesgo todo el juicio. Pero no es así de simple; para empezar, determinar la enfermedad mental sólo reposa en la profesión médica hasta cierto punto. Los psiquiatras sólo pueden aconsejar en base a sus hallazgos. La última palabra con respecto a la sanidad o insanidad del sospechoso, la tiene el juez y el jurado.
 
 
Decepción
 
Los sospechosos a menudo son propensos a simular defectos mentales y físicos para evadir la responsabilidad de sus acciones. Los psiquiatras estarán pendientes para captar durante las entrevistas algunas señales que pudieran darle la alerta de una simulación.

La mente criminal puede producir algunas tácticas engañosas, por ejemplo confesar un crimen menor para enmascarar un crimen mucho más serio, lo que efectivamente proporciona al perpetrador una coartada. El nerviosismo es una señal común de que el sospechoso puede estar mintiendo. El discurso rápido o titubeante, el sudor y el evitar hacer contacto con los ojos, son señales confiables de que el sospechoso puede estar mintiendo. De igual manera, el modo en el que se sientan, mueven y reaccionan al interrogatorio. Cualquier golpecito con los dedos o señal de inquietud, y la postura desgarbada o desplomada, usualmente destacan en el lenguaje corporal de quien tiene algo que esconder.
 

 


Delincuentes Reincidentes
 
En general, los asesinos están impulsados por algún motivo, bien sea dinero, algún tipo de venganza o para silenciar a un testigo con el que se desea enmascarar un crimen previo. Cuando un asesino en serie, violador o saboteador escoge víctimas al azar, los investigadores no pueden hacer más nada sino predecir qué es lo que el criminal hará como paso siguiente.

Uno de los más horribles asesinos de la historia fue Jack el Destripador quien aterrorizó el este de Londres en 1888. Sus asesinatos de prostitutas, aparentemente sin motivo, empezaron y terminaron sin ninguna advertencia. El hecho de que los crímenes nunca fueron castigados tan sólo contribuyó al mito. La ciencia forense ha evolucionado mucho desde entonces.

Tan sólo un siglo después, en 1989, el apuesto y encantador trabajador de la caridad Ted Bundy era ejecutado en Florida. Él asesinó a 15 mujeres jóvenes en un período de violencia que duró de 1974 a 1978. En este tiempo engañó a la policía y escapó de prisión dos veces, siempre volviendo a sus volátiles maneras de asesinar. Fue finalmente condenado cuando la parte acusadora hizo coincidir de manera exitosa sus récords dentales con las marcas de mordiscos que había en una de sus víctimas.
 

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