La exhumación y sus aportes ministeriales y judiciales. Un caso de radical.

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Abstact

A case study presented here shows that although the first findings (declarations, cirminalistic reports and forensic chemistry) indicated an atypical suicide, the report of bullet trajectory suggested otherwise. A suspect was then arrested for 60 days, until exhumation proved that the experts had erroneously identified which was the entrance orifice.

Keywords

Review, atypical suicide, exhumation.

Reference

NÚÑEZ-SALAS, Aurelio, Exhumation and its ministry and judicial contributions: A case of radical judicial change by exhumaiton, medicina Legal de Costa Rica, vol. 11, N° 2, 1994; vol. 12, N° 1, 1995, pp. 53-57.
 
Resumen

Se ilustra un caso práctico cuyas primeras indagatorias (declaraciones, dictámenes de Criminalística y Química Forense) sugerían un suicidio atípico, aunque el informe de trayectoria de la bala indicaba un asesinato. Como resultado, un sospechoso fue detenido 60 días hasta que tras una exhumación se demostró que los expertos habían identificado mal el orificio de entrada.

Palabras claves

Reseña, suicidio atípico, exhumaciones.

Referencia

NÚÑEZ SALAS, Aurelio, La exhumación y sus aportes ministeriales y judiciales: Un caso de radical cambio judicial por exhumación, Medicina Legal de Costa Rica, vol. 11, N° 2, 1994; vol. 12, N° 1, 1995, pp. 53-57.

Introducción

Las exhumaciones constituyen actividades periciales poco frecuentes, determinadas por factores sociales y jurídicos. En relación con este último factor es trascendente señalar que las autoridades ministeriales, judiciales y en el ejercicio libre de la abogacía, ocasionalmente recurren a este medio de prueba, no obstante de la existencia de omisiones, errores, contradicciones, dudas, etc. En exámenes previos su ausencia, con la observación de que todo cadáver inhumado sometido a las acciones físicas, químicas y microbianas, lo convierten en ¨no productivo¨(1) para enmendar y complementar una determinada investigación acerca de un hecho delictivo consumado o presunto y, ante tales circunstancias la sustituyen por otras pruebas menos confiables que fomentan la inequidad de la justicia.

Lo antes expuesto nos conduce a una breve revisión sobre su concepto, tanatolegislación, clasificación, causas, procedimiento, equipo, metodología general, resultados, aportaciones y prevención.
 
Concepto

El término exhumación proviene del latín ¨ex¨que significa externo y ¨humus¨tierra (2); es un procedimiento técnico-científico que consiste en la excavación y extracción de cadáveres sepultados en forma legal, accidental y clandestina, regido por la tanatolegislación propia de un determinado país.
 
Exhumaciones blancas o negativas

Este calificativo se le asigna a todas aquellas en las que pro diversos factores humanos, materiales y fortuitos no satisfacen el esclarecimiento de los cuestionamientos y dudas previas generadas ante una determinada investigación.
 
Caso práctico

Antecedentes resumidos

1. Dos policías y una dama se encuentran reunidos en un lugar abierto ingiriendo bebidas embriagantes.

2. Un policía fallece por disparo de arma de fuego a nivel del cráneo.

3. Los presuntos responsables declaran que él mismo se disparó en forma intempestiva sin poder evitarlo.

4. Las pruebas del rodizonato de sodio resultan positivas en el policía y en el occiso.

5. El dictamen de Criminalística determina que el occiso presenta un disparo de contacto con orificio de entrada en la región frontal sobre la línea media anterior y orificio de salida en la región occipital a la izquierda de la línea media posterior, siendo compatible con la versión de que él mismo pudo haber accionado el llamador de su arma, ya que ésta presentaba signos de disparo reciente.

6. El proyectil que lo privó de la vida no se pudo localizar en el lugar de lo s hechos, no obstante de la minuciosa búsqueda.

7. El dictamen de necropsia establece que el orificio de entrada se situaba en la región occipital sin señalar que presentara características particulares de contacto, con orificio de salida en la región frontal y con un lógico trayecto de atrás hacia adelante, de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha, descripciones incongruentes con el presunto suicidio.

8. El Ministerio Público consigna al policía por el delito de homicidio calificado.

9. El juez le dicta auto de formal prisión razonando su decisión en el dictamen de Necropsia.

10. La defensa analiza el expediente detectando las discrepancias entre los dictámenes de criminalística y de necropsia, proveniendo una junta de peritos.

11. Se efectúa la junta de peritos en la que ratifican sus dictámenes y persiste la discrepancia.

12. Ante tales circunstancias el juez penal ordena a través del Ministerio Público la EXHUMACIÓN JUDICIAL dos meses después de acaecidos los hechos.
 
Extracción del féretro

Se procede a retirar la tierra restante que cubría cinco lozas de cemento precolado, se retiran y se extrae ala superficie un féretro metálico de color gris con un crucifijo a la cabecera, de 190 cm de longitud por 70 cm de ancho y 75 cm de altura, con pupas secas del grupo califoriano (foto 1), se abre el féretro teniendo a la vista un cadáver con la extremidad cefálica orientada hacia el poniente y los pies hacia el oriente,
 
 


cubierto parcialmente con tela blanca del féretro, amortajado en una sábana blanca a rayas de colores, azul, rosa, amarillo y verde, un escapulario sobre la sábana, un turbante de tela blanca en el cráneo,





en decúbito dorsal y con la boca abierta (foto 2), visualizándose las tres primeras vértebras cervicales con múltiples larvas, siendo la menor de 5 mm y la mayor de 8 mm, prepupas y pupas de los grupos califoriano y sarcofaguiano (foto 3). Se retira la sabana apreciándose la siguiente vestimenta: playera beige a rayas, con cuatro botones y franjas laterales y en el ribete del cuello de colores rojo y café,






pantalón café tabaco con vivos amarillo oro en las bolsas anteriores, calcetines beiges y short azul marino con vivos blancos en los costados con fauna cadavérica ya mencionada. Se extrae el cadáver del féretro, se retira la vestimenta y se procede a la práctica de una SEGUNDA NECROPSIA en el mismo cementerio. Estos últimos párrafos corresponden a la descripción general previa al examen externo e interno del cadáver.
 

Necropsia o examen externo

El cadáver corresponde a un sujeto masculino, de aproximadamente 35 años de edad, complexión ectomórfica o delgada, somatometría: 54 cm de perímetro cefálico y 170 cm de talla o estatura, los perímetros torácico y abdominal no se tomaron debido al avanzado estado de putrefacción en estos segmentos anatómicos, con signos secundarios destructores de muerte, correspondientes a la fase reductiva de la putrefacción manifestada por momificación a nivel de la región facial (foto 4), caras anteriores de tórax y abdomen, pene, bolsa escrotal y muslo izquierdo; colicuación (transformación barrosa con suspensión de segmentos esqueléticos y desarticulaciones) y adipocira (transformación jabonosa) a nivel de piel cabelluda, nuca, caras posteriores del tórax y abdomen, extremidades superiores, extremidad inferior derecha, pierna y pie izquierdos; desecación de globos oculares; larvas vivas, prepupas y pupas de los grupos califoriano y sarcofaguiano con flacidez generalizada. 
 
 







Además de lo ya descrito se encontraron incisiones quirúrgicas postmortem (foto 5) de las practicadas para necropsia, suturadas a nivel de segmentos parciales de piel cabelluda colicuada y de la horquilla esternal hasta la sínfisis del pubis, sobre la línea media anterior, de 49 cm, el cráneo desarticulado a nivel de sus suturas incluyendo la mandíbula, de la articulación óccipito-atolidea, de la columna cervical y la primera vértebra dorsal (foto 6). Se articulan los huesos del cráneo para su reconstrucción, ya que solo se mantenían unidos por el turbante, contenía en su interior un fragmento de tela y un fragmento de hueso. Se aprecia un orificio de entrada por proyectil de arma de fuego (foto 7) de forma circular, de 9 mm de diámetro, con restos de hollín (humo), en su periferia correspondientes al





signo de Benassi (foto 8), situado en la región frontal y sobre el hueso frontal a nivel de la tabla externa, sobre la línea media anterior y a 41 mm por arriba de la glabela (entrecejo), con bisel o sacabocado (fotos 9 y 10) de 5mm a expensas de su tabla interna con infiltrado hemático epicreneano superior ya la izquierda de la línea media anterior con trazos de fracturas en húmero de cuatro, a partir del orificio, irradiadas a las suturas frontotemporal izquierda y frotoparietal derecha, así como a piso posterior de la órbita derecha y piso anterior del mismo lado,











Penetrante de cráneo, con orificio de salida (foto 11) circular de 10 mm de diámetro, de bordes internos nítidos en la tabla interna del hueso occipital, con bisel o sacabocada (foto 12) de 8 mm a expensas de su tabla externa, a 2 cm a la izquierda de la línea media posterior y a 8 cm por atrás del plano biauricular, con zonas superior y lateral externa de infiltrados hemáticos epicraneanos y 5 trazos de fracturas a partir de  este  orificio,  irradiadas al  agujero  occipital a la  izquierda  de la  línea  media  posterior , a la sutura parieto-óccipito-temporal  izquierda y  al   parietal   derecho,  termina   esta  fractura 



  
      









perpendicularmente a nivel de la segunda fractura (foto 13) proveniente del orificio de entrada. El proyectil causante de la herida ya descrita siguió una dirección de adelante hacia atrás, de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda (adentro hacia afuera), lesionando en su trayecto piel y tejido celular. Perfora el hueso frontal, meninges, lóbulo frontal, parietal izquierdo y polo izquierdo del lóbulo occipital (foto 14) labrando un túnel, meninges nuevamente, perfora al hueso occipital para salir al exterior por el orificio ya descrito como de salida; la descripción del trayecto mencionado en el encéfalo lo fundamentamos en la anatomía, ya que se encontró licuado. Ausencia del incisivo central inferior derecho por desprendimiento postmortem con cavidad alveolar sin ocluir y mandíbula íntegra sin lesiones.
 
Nocrotomía

En la craneana lo ya descrito con anterioridad.

En el cuello: columna cervical íntegra sin trazos de fracturas. En el tórax y abdomen: retirados los puntos de sutura de la incisión quirúrgica postmortem para la necropsia, sólo se identificó en forma macroscópica los pulmones y el corazón en fase de autólisis con cortes previos al primer examen, pleuras parietales y viscerales así como el pericardioparietal y visceral conservados, vísceras restantes incluyendo la médula espinal en estado adipocírico y colicuativo; hígado lisado en su parénquima y conservando la cápsula de Glisson (foto 15), bazo y páncreas autolisados, estómago seccionado y friable, vacío; asas intestinales friables, de color verde, contenían escaso material fecal; vejiga seccionada y vacía; columna dorsolumbar íntegra sin trazos fracturarios. Concluida la exhumación con duración de 5 horas, se depositó nuevamente el cadáver en su fosa ante la presencia del Agente del Ministerio Público. A partir del párrafo que inicia con la necroscopia y el de la necrotomía corresponden a la descripción específica que debe ser completa, metódica, descriptiva, con lenguaje técnico-explicativo, minuciosa e ilustrativa, esto último se logra con la inclusión de croquis, diagramas y fotografías a color (en la presente publicación sólo se incluyen las más demostrativas) con sus respectivas referencias a las que debe de recurrir todo el personal que conozca del caso; la discusión multidisciplinaria entre los peritos interventores y el grupo de homicidios, siempre debe realizarse como retroalimentación con la opción de plasmarla en las conclusiones, o bien en un apartado previo.
 
Conclusiones
 
1. CRONOTANATODIAGNÓSTICO O TIEMPO APROXIMADO DE MUERTE: SESENTA DÍAS, fundamentados en las características tanatosemiológicas o análisis de los signos cadavéricos tardíos.

2. JOAQUÍN UGARTE QUIROZ, falleció de TRAUMATISMO CRÁNEO ENCEFÁLICO consecutivo a la HERIDA PORPROYECTIL DE ARMA DE FUEGO PENETRATNE DE CRÁNEO, lesión que clasificamos demrotal.

3. La determinación del orificio de entrada en la región frontal se fundamenta plenamente por la presencia de bisel o sacabocado en la tabla interna ósea y los restos del hollín (humo) en la tabla externa y el orificio de salida en la región occipital por tener un mayor diámetro, el bisel o sacabocado en la tabla externa ósea y uno de los trazos de la fractura que termina perpendicularmente en otro trazo proveniente del orifico de entrada.

4. La presencia de restos de hollín (humo) en la tabla externa del hueso frontal corresponde al Signo de Benassi, determina que el disparo fue de contacto o a ¨boca de jarro¨.

5. Por la situación de los orificios de entrada y de salida, determinamos que el proyecto siguió una dirección de adelante hacia atrás , de arriba hacia abajo de y de derecha a izquierda (adentro hacia afuera).

6. Ausencia de otro tipo de lesiones.
 
Referencias bibliográficas

1. VARGAS-ALVARADO, E., Medicina Legal, 3ra. Ed., San Jose, Ed. Lehmann, 1983, p. 82.
2. DABOUT, E., Diccionario de Medicina, Ed. Nacional, méxico, 1967, p. 353.
3. Ley General de Salud: Cadáveres y certificados, 1ª Ed., México, Ed. Andrade, 1986, pp. 154-57; 167-68.
4. Código Federal de Procedimientos Penales: Comprobación del cuerpo del delito y de la presunta responsabilidad del inculpado, 3ª Ed., México, Ed. Andrae, 1972, pp. 268-78.
5. Llll Legislatura: Código de Procedimientos Penales del Estado de Aguascalientes. Comprobación del cuerpo del delito. Aguascalientes, Ed. Industrial Impresora del Centro, 1988, p. 38.
6. Llll Legislatura: Código de Procedimientos Penales del Estado de Aguascalientes. Delitos en materia de inhumaciones y exhumaciones, Aguascalientes, Ed. Industrial impresora del Centro, 1988, p. 38.
7. Leyes y Códigos de México: Código Civil para el Distrito Federal. De las actas de defunción, D.F México, Ed. Porrúa. 1982, pp. 66-69.
8. Leyes y Códigos de México: Código Sanitario y sus Disposiciones Reglamentarias. De las inhumaciones y exhumaciones, D.F., México, Ed. Porrúa 1981, p. 494.
9. VARGAS-ALVARADO, E., Medicina Forense y Deontología Médica, México, Ed. Trillas, 1991, p. 187.
10. FISBERT-CALABUIG, J.A., Medicina Legal y Toxicología, 3ª Ed., Valencia, Ed. Fundación García Muñoz, 1985, p. 99.

*Subdirector General de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Aguascalientes, México.
 
 




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